TU HIJO La mejor Guía Práctica / de 18 a 24 meses de vida

De los dieciocho a los veinticuatro meses

Ya es toda una personita y se comporta como tal. Los cambios ahora son mucho más destacados y los notarás mucho más. Es el momento de dedicarle más tiempo a la lectura y las conversaciones con tu hijo para facilitar su aprendizaje.

Desarrollo psicomotor

Su independencia va en aumento por lo que se mueve con soltura y seguridad. En esta etapa consolida la marcha, trepa, salta y sube los escalones sin dificultad. Su lenguaje cada vez es más amplio, entiende lo que le dices y repite todo lo que oye.

Ahora tiene una mayor conciencia de sí mismo. Ya utiliza su nombre para referirse a sí mismo. Utiliza las palabras “yo” y “mío”. Cuando le das algo dice “gracias” si se lo indicas y es capaz de elegir entre dos objetos distintos. Canturrea contigo pero también cuando está solo. Corre sin dificultad y si se cae, se levanta solo. También es capaz de devolver una pelota cuando se le lanza. Come solo con su cuchara sin ayuda. Hacia los dos años ya controlará sus esfínteres.

Desarrollo afectivo

Imita todo lo que tú haces, eres su principal modelo. Pon cuidado con lo que haces porque lo copiará. Su fantasía va en aumento y la despliega en sus juegos imaginativos con objetos cotidianos, en los que suele abstraerse un buen rato, por lo que no te extrañe que en esos momentos no te atienda cuando le llames o le hables, aún no puede hacer dos cosas a la vez. Ha aprendido a decir “no” y lo usa para todo. Si le interrumpes puede que se enfade. Sigue siendo muy testarudo. Así que, no te sorprenda que tenga más de una rabieta.

Ahora aprende por ensayo y error, por eso manipula todo lo que está a su alcance, para ver qué es lo que sucede. Si le gusta el resultado repetirá. En cambio, si le disgusta dejará de hacerlo.  Aprovecha para hablarle de todo constantemente y para enseñarle a construir frases con las palabras que ya utiliza, por ejemplo si él dice “osito”, tú dile “el osito es suave”. Léele todos los días y cuando lo hagas, cambia la entonación de las frases para que se familiarice con distintos estados emocionales: sorpresa, tristeza, alegría, satisfacción, etc.

Cuidados básicos: comida y sueño

Comida

A esta edad ya debe estar comiendo de todo sin reticencias y sin ayuda. Bastará con que le partas los alimentos en trocitos pequeños para que él pueda manejarse sin problemas. Ya tiene que beber en un vaso con tapa y haber apartado el biberón. Siéntale con vosotros a la mesa en su trona para que se acostumbre a seguir vuestras rutinas.

Estimula su apetito haciendo divertidas sus comidas. Para ello, combina alimentos de distintos colores y formas. Prueba a hacer una cara divertida con zanahorias enanas mezcladas con guisantes. Es una excelente manera de centrar su atención sobre el plato y de conseguir que se coma las verduras. Le encantará.

Sueño

Sus patrones de sueño ya son muy estables. A esta edad, si no lo ha conseguido antes, tu hijo ya debe dormirse solo y cumplir sus rutinas para irse a la cama. Lo habitual es que duerma de un tirón toda la noche. Quizá se despierte sobresaltado con alguna pesadilla. Es normal en esta etapa. No has de darle mayor importancia. Limítate a acostarle con calma y a decirle que no pasa nada. En seguida volverá a quedarse dormido y al día siguiente ni se acordará de ello.

No te saltes la siesta, sigue necesitándola para favorecer su desarrollo físico y mental, y para reponer las energías gastadas.

Hábitos de conducta y juego

Quitarle el pañal

A partir de los 18 meses ya puedes empezar a plantearte quitarle el pañal, pero sin prisas ni angustias. Primero tienes que observar si el niño está preparado para ello, pues si su sistema nervioso no ha alcanzado la maduración adecuada, no habrá nada que hacer. Ten en cuenta que hasta los dos años es muy probable que no consiga el control de esfínteres, así que ten paciencia.

Todo el proceso ha de hacerse de un modo natural sin presiones para el niño, ya que se trata de uno de los hitos más importantes para su desarrollo físico y psicológico. Normalmente tu hijo superará esta etapa de forma espontánea sin que tú tengas que hacer gran cosa. Pero si sabes como ayudarle, todo se simplificará. Huye de los resultados rápidos.

Empieza por familiarizar al niño con el orinal durante el día. Hazte con uno de un color vistoso y una forma atractiva para él. Colócalo al lado de vuestro wc, la taza grande. Así cuando vea que vosotros vais al baño, le resultará más interesante intentarlo en la taza pequeña. Ponle ropa que pueda bajar fácilmente, le gustará mucho poder hacerlo solo.

Observa los ritmos de evacuación de tu hijo para ponerle en el orinal antes de que te lo pida y aunque te diga que no tiene ganas. Así establecerás una rutina. Pero si no quiere sentarse no le fuerces, es mejor intentarlo más tarde. Cuando haya hecho sus deposiciones, enséñaselas y elógiale enérgicamente por ello.

Es normal que las primeras semanas no llegue a tiempo y se lo haga encima. No pasa nada, no le regañes. Simplemente demórate un poco en cambiarle para que note cierta incomodidad, eso hará que la próxima vez te lo pida antes.

Las rabietas

Las rabietas son muy comunes en esta etapa, sobretodo en torno a los dos años. Se trata de explosiones de llanto y pataleos, que duran algunos minutos y que suelen poner en un gran aprieto a los padres, sobretodo si se producen en público.

Habitualmente, las rabietas se producen porque el niño se obstina en hacer algo que los padres le impiden realizar y se repiten porque reciben atención. Es un comportamiento totalmente normal que tu hijo utiliza para reafirmar su personalidad, pero eso no significa que debas permitirlas. De hecho, has de cortarlas de inmediato para evitar que se perpetúen.

La mejor manera de actuar es ignorar cualquier conducta que te parezca inapropiada y centrar la atención en una conducta alternativa. Si esto no funciona, utiliza palabras cortas de control como “basta”. Exprésale tu enfado de forma firme pero sin gritar y avísale de que no vas a hacerle caso hasta que no deje de llorar o patalear: “Dani hasta que no te calmes no voy a hacerte caso”. Después retírate de la situación para que el niño sepa que va en serio. Si no puedes retirarte al menos dale la espalda para que no establezca contacto visual contigo. Tu hijo debe aprender que ponerse hecho una furia no le servirá de nada. Ten paciencia, antes o después, si no le haces caso, se calmará. Eso sí, cuando lo haga, refuerza esa conducta: “así me gusta”, “estoy muy contenta de que te hayas calmado”.

Evita pegar, gritar o insultar a tu hijo, suele empeorar las cosas y si logra algún resultado, sólo será inmediato, nunca duradero ni eficaz. Tu hijo espera de ti que sepas mantener el control de la situación. No le defraudes. Tú eres el adulto y por tanto, el responsable. Si confías en ti misma y te mantienes firme, comprobarás que es mucho más sencillo de lo que parece.

Juego

Ahora juega más usando su fantasía. Le gusta imaginar que los objetos cotidianos se convierten en juguetes.  Ayúdale inventándote historias con sus muñecos, eso le divertirá mucho. Estimula su lenguaje y su memoria con juegos sencillos de identificación de objetos familiares, por ejemplo, pregúntale “como se llama esto” o dile “te doy la/el…”

Es el momento de favorecer el juego en grupo, y aunque al principio no le haga mucha gracia, pronto se acostumbrará a jugar con otros niños. Esta interacción entre iguales le ayudará en el desarrollo de su inteligencia emocional y futuras habilidades sociales. Cada vez que le veas jugar en grupo, felicítale por ello, así aprenderá a repetir esa conducta.

 

 

Asuntos de Salud

Gastroenteritis y Diarrea

El rotavirus es la causa más común de la gastroenteritis aguda y de la diarrea grave en niños. Es muy contagioso y suele infectar a tu hijo antes de los dos años de edad. El niño se contagia cuando se lleva las manos a la boca tras tocar algo contaminado por este virus. Es más frecuente que el contagio se produzca en la escuela infantil donde comparte los juguetes y otros materiales. Los síntomas más comunes son deposiciones líquidas, fiebre, náuseas y vómitos.

El tratamiento consiste en evitar la deshidratación del niño pues, con cada deposición o vómito, pierde una gran cantidad de agua y electrolitos. Consulta con tu médico el tipo de comida y bebida que el niño puede ingerir, ya que tu hijo ha de alimentarse e hidratarse lo mejor posible mientras dure el proceso, que se resolverá por sí mismo pasados unos días. Lo más probable es que el médico te recomiende un suero oral para reestablecer la pérdida de los fluidos corporales. En tu farmacia encontrarás distintos tipos de preparados totalmente seguros para tu hijo.

En España, está aprobada la administración de la vacuna para prevenir el rotavirus. Esta vacuna es muy segura y se administra por vía oral a los bebés de dos, cuatro y seis meses. El objetivo es vacunarle antes de que se contagie por primera vez con el virus, de este modo, el contagio se evita totalmente.

Estreñimiento

El estreñimiento es la dificultad de expulsar con regularidad fuera del organismo las heces que van acumulándose en el intestino. Debido a un déficit de los movimientos intestinales, se prolonga el tiempo de permanencia de las heces y esto provoca una reabsorción de parte de los líquidos presentes en ellas, causando su endurecimiento. Esto provoca una mayor dificultad para expulsarlas causando dolor, lo que entorpece aún más su evacuación y empeora el estreñimiento.

Asegúrate de que la dieta del niño contenga la suficiente fibra y que consume la cantidad de líquidos adecuada. Consulta con el pediatra los alimentos más adecuados para favorecer el tránsito intestinal. También puedes ayudar a tu hijo dándole masajes diarios en la zona del abdomen y flexionando sus piernas hacia atrás y hacia delante. Un buen momento es cuando le das la crema después del baño. Si eres constante, no tardarás en ver los resultados.

Visitas al médico y vacunas

La mayoría de los médicos realizará una revisión de rutina a los 24 meses para comprobar que todo se desarrolla con normalidad. Comparte con tu médico cualquier duda que tengas con respecto a la salud o al crecimiento de tu hijo. Él sabrá orientarte.

A los 18 meses, si no se ha hecho antes, es muy posible que se le administren las últimas dosis de vacunas para completar este ciclo de vacunación. El siguiente ya no volverá a iniciarse hasta los tres años.

Como te sientes…

Esta es una etapa de gran responsabilidad para ti y tu pareja, sobretodo porque ahora eres más consciente de la repercusión que tiene para tu hijo cualquier decisión que tomes sobre su educación. Se está formando su personalidad y de cómo lo hagáis, dependerá el futuro emocional de vuestro hijo. Por eso, en ocasiones, te sentirás confusa y sobrepasada por los acontecimientos.

Es normal. Son demasiadas cosas que aprender, nunca se acaban y eso puede desgastarte emocionalmente. Mantén la calma y sé benevolente. Nadie nace sabiendo. Sólo tienes que darte tiempo, dejarte ayudar llegado el caso, permitirte aprender lo que necesites saber para educar bien a tu hijo y aceptar que unas veces te saldrá mejor y otras peor.

 

Mi consejo como psicóloga

Es el momento de hacer balance de la situación. Han pasado ya dos años desde el nacimiento de tu hijo y han sucedido muchas cosas. Siéntate a solas y evalúa todo lo que has aprendido y superado en esta etapa. Este ejercicio te servirá para seguir repitiendo lo que te funciona y eliminar lo que no te sirve. Aprovecha para reconocerte y elogiarte todo lo que has ido consiguiendo en estos meses de trabajo desde que empezó todo. Has de ser generosa y valorar cualquier mínima cosa que hayas logrado. Te aseguro que son muchísimas.

Anima a tu pareja a que haga lo mismo y luego ponedlo en común. Eso os ayudará a lograr una mayor sintonía entre los dos y a querer seguir mejorando vuestra actuación cada día. Estáis inmersos en un maravilloso proceso educativo que ahora cobrará especial relevancia. Aprovechad para reconoceros mutuamente los logros conseguidos, los esfuerzos realizados y para felicitaros sinceramente. A todos nos gusta sentir que los demás valoran nuestro esfuerzo y dedicación.

Después planificad los siguientes pasos, vuestro hijo sigue creciendo… Así que ánimo. Aún tenéis un gran camino que recorrer juntos.

LAURA GARCÍA AGUSTÍN

Psicóloga Clínica, Centro Laura García Agustín

Direcciones útiles

Seguridad Social

www.seg-social.es

Ministerio de Sanidad y Consumo

www.msc.es

Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales

www.mtas.es

 Observatorio de Salud y Mujer

www.obsym.org

 Instituto de la Mujer

900 19 10 10

 Asociación Española de Pediatría

www.aeped.es

Asociación Española de Masaje Infantil

www.masajeinfantilaemi.org

 Federación española de Familias Numerosas

www.familiasnumerosas.org

 UNICEF

www.unicef.es

 Emergencias

112/061

Cruz Roja

902 222 292

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