Del nacimiento a los seis meses

 

Desarrollo psicomotor

 

Durante sus seis primeros meses de vida, tu bebé realiza grandes cambios. Al principio sólo ve en blanco y negro pero puede seguir con su mirada objetos que se mueven delante de él. A los dos meses ya distingue colores básicos como el verde, rojo, azul y amarillo, y para el cuarto, ya verá perfectamente.

 

Los primeros días no puede mantener la cabeza erguida aunque sí puede levantarla, no será hasta el cuarto mes cuando pueda sostenerla. En el quinto, ya es capaz de levantar la mitad superior de su cuerpo apoyado en sus brazos. Acostado puede darse la vuelta y ponerse boca arriba o boca abajo.

 

Desde que nace tu bebé reconoce tu olor y tu voz. Escucha y ve todo a su alrededor, pero hasta el segundo mes no mira a las personas y realiza sus primeras muecas con al cara. Ya en el quinto, expresa comodidad o inseguridad con sus gestos y emite sonidos para llamar la atención.

 

A los dos meses descubre sus manos y lo que puede hacer con ellas. Al principio sólo las mira y a penas puede mantener un objeto, pero desde el cuarto mes trata de coger todo lo que ve. Se pasa objetos de una mano a otra, empieza a chuparse el dedo y a meterse objetos en la boca. En el quinto mes ya es capaz de sujetar el biberón, deja caer objetos y coge otros, y empieza a levantar sus brazos para que le cojas. Para el sexto, ya sabrá agarrar las cosas que se encuentra y agitarlas para hacerlas sonar.

Desarrollo afectivo

 

En estos primeros meses tú serás el centro de su universo. Todo gira entorno a su mamá, porque reconoce su olor y su voz, y eso le hace sentirse seguro y confiado. Su primera sonrisa se produce en torno al mes y medio, y al principio, sólo te sonreirá a ti y puede que a su papá. Más adelante, sonreirá con frecuencia a todo el mundo. A los cuatro meses ya emite sus primeras carcajadas y a los cinco, disfrutará con tus cosquillas.

 

Disfruta del juego con los demás, pero sobretodo disfruta interactuando contigo. Es el momento de dedicarle canciones y alabanzas, a tu hijo le encantará oírte cantar, tu voz le relaja porque la reconoce y le proporciona seguridad; de llamarle por su nombre con frecuencia, de sonreírle y de hacerle muecas para que las imite.

 

Se interesa por imágenes reflejadas en el espejo y responde a expresiones emocionales de otras personas. Si sonríes sonreirá, si te pones seria, él también lo hará. Algo muy útil es colocar un espejo en su cuna para que juegue con su propia imagen, aunque aún no sepa a quien pertenece. Además, le ayuda a sentirse acompañado.

 

En torno al quinto mes toca la cara de su madre y de aquellos que conoce. La cara de la gente le llama mucho la atención, las araña y palmea. Se muestra receloso ante los desconocidos. Imita los gestos. Hace pedorretas, dice “ka”, “da”, “eje”, parece entender lo que dices. Es el momento de ensalzar enérgicamente todo lo que hace con expresiones positivas que le alienten: “qué bien”, “qué divertido”.

 

Cuidados básicos: Comida y sueño

 

Comida

 

En los primeros días de su vida, la sensación de hambre es tan desconocida para el bebé que trata de calmarla a toda costa, pues le produce una gran angustia. Poco a poco va reconociéndola y comprueba que es cubierta por su mamá lo que le aporta seguridad y confianza, así aprende a tolerarla.

 

Durante las tomas, las primeras semanas se queda dormido a penas termina de comer, pero conforme van pasando los meses, ese momento se convierte además en un intercambio afectivo del que el bebé cada vez es más consciente: hace pausas mientras come, se ríe, mira a su madre y acaricia su pecho o coge el biberón. Todo ello constituye el momento más íntimo entre madre y niño, donde se fortalece el apego.

El Sueño

 

En esta primera etapa hasta los seis meses tu hijo dedica muchas de sus horas al descanso y al sueño, y precisamente por eso, cuanto antes le enseñes a dormir, mejores beneficios obtendréis todos.

 

Lo primero que tiene que aprender es que tiene que hacerlo solo porque si tú le ayudas meciéndole, cogiéndole de la mano hasta que se duerma, cantándole, etc., cuando te vayas, el niño protestará. Lo mejor es que utilices algo que no desaparezca, por ejemplo, un peluche. Así cuando él se despierte seguirá viendo a su peluche y se sentirá seguro. Es importante que le lleves a la cuna cuando tenga sueño pero antes de que se haya quedado dormido, así aprenderá a hacerlo en su cuna y no en tus brazos.

 

Lo siguiente será aprender a diferenciar cuando duerme de día y cuando de noche. Para ello, cuando le acuestes de día, mantén la casa iluminada y cuando lo hagas de noche, mantén la casa en calma y las luces apagadas. Muchas madres hacen justo lo contrario, de día oscurecen la habitación para que el bebé se duerma antes y de noche, dejan la luz en la habitación para que no se asuste, pero con ello sólo le confunden y alteran su rutina de sueño. Si te mantienes constante, tu bebé lo aprenderá enseguida. Establece un ritual estable antes de acostarle: baño, masaje, cena, cuento y a dormir.

 

 

Hábitos de conducta y juego

 

Las rutinas

 

Las rutinas en la vida de un bebé son fundamentales para proporcionarles seguridad, por lo que conviene que las instaures desde el primer día para que vaya acostumbrándose a ellas. Se trata de una organización diaria de las tareas que realizas con el bebé, que te ayudará a mantener el control de las cosas que haces y a organizar también mejor tu descanso.

 

Es cierto que hasta los dos meses, los bebés no cumplen un horario más o menos fijo de comidas y de sueño pues lo hacen a demanda, pero eso no impide que vayas introduciendo algunas rutinas muy útiles que os harán la vida más fácil. Utiliza las tareas que realizas todos los días para ir marcando una pauta a seguir. Así, tu bebé se irá acostumbrando desde el principio que después de una cosa llega la otra y aprenderá a esperarlas.

 

El paseo es una de las rutinas más importantes de esta etapa. Durante el paseo el bebé puede respirar aire fresco, tomar el sol, tan necesario para la sintetización de la vitamina D y entrar en contacto con el mundo que le rodea. Para la madre el paseo representa un momento de esparcimiento y relax, donde además, mueve sus piernas y activa la circulación sanguínea tan comprometida durante la última etapa del embarazo.

 

Después del paseo una buena opción será el baño y tras él, el masaje, que ayuda al bebé a eliminar el estrés del día, a relajarse y le prepara para el sueño. El masaje también es una estupenda manera de conectarte emocionalmente con tu bebé y de asegurar que su desarrollo sea el adecuado. Los bebés que son acariciados con frecuencia crecen mejor y están más sanos, ya que mediante el masaje refuerzas su sistema inmunitario y además, son más felices porque se sienten más queridos. Tras el masaje, tu bebé está preparado para comer y dormir plácidamente.

 

A partir de los dos meses establece una rutina estable para dormir, puedes aprovechar el traslado del bebé a su cuarto. Lo más sencillo es que fijes una hora regular para llevarle a la cama cada noche. Seguidamente, inicia el ritual diario del baño, masaje, pijama, comida y sueño.

 

El Juego

 

El juego es una de las maneras que tiene el bebé de explorar y relacionarse con el mundo exterior, pero también es una forma de informarnos de lo que sucede dentro de sí mismo: cómo se siente, sus miedos, sus deseos y el desarrollo de sus capacidades intelectuales. Además, el juego es una excelente manera de detectar si existe algún problema en la maduración del bebé, pues ciertos juegos se dan en determinada edad y su ausencia puede indicar un problema.

 

La actividad lúdica es algo inherente al niño y está presente desde que nace, aunque de una forma muy primaria. A partir del cuarto mes, se produce un cambio espectacular porque ya es capaz de coordinar sus movimientos con la vista, lo que le permite coger objetos con las manos. En el sexto, ya jugará a golpearlos, tirarlos, moverlos y metérselos en la boca.

 

Uno de los primeros juegos que aparecen en esta etapa, es el cucu-tras, donde el bebé juega a esconderse detrás de sus manitas. De este modo, vence la inseguridad que le produce el hecho de que su madre se ausente de su lado, pues el juego le enseña que las cosas pueden aparecer o desaparecer y que no pasa nada. Es el momento de estimular a tu hijo mediante el elogio, cuando haga algo correcto dile “muy bien”, así aprenderá a seguir practicando.

Asuntos de Salud

Los problemas de salud de poca importancia suelen ser muy comunes en los bebés, pero no debes preocuparte por ello ni volverte sobreprotectora. Un bebé necesita explorar, tocar y meterse las cosas en la boca y eso a veces, puede traer alguna consecuencia desagradable, pero también refuerza las defensas de su organismo. Conviene en cambio, que conozcas bien sus síntomas para que sepas actuar eficazmente en cada situación.

 

Soplo inocente de corazón

 

Se trata de una alteración del corazón sin importancia pero que suele angustiar mucho a los padres. Aproximadamente, la mitad de los bebés presentan un soplo al corazón, que puede aparecer y desaparecer a lo largo de su infancia. Se caracteriza por un ruido fácilmente audible con el fonendoscopio. Puede producirse por el estrechamiento de una válvula cardíaca o porque alguna de ellas, no se cierra totalmente. Entonces, se produce un sonido parecido al de un soplido.

 

La mayoría de los soplos en la infancia son inocentes, no requieren ningún tipo de tratamiento y suelen desaparecer a medida que el niño crece. Su corazón está sano y su funcionamiento es correcto, por lo que tu hijo puede hacer una vida completamente normal. Tener un soplo en la infancia no aumenta el riesgo de sufrir una afección cardíaca en el futuro. Así que, no te preocupes de forma innecesaria. No obstante, será tu pediatra el que oriente el seguimiento más adecuado para tu bebé.

 

Confía en tu médico, no dudes que si sospecha de la presencia de algún problema cardíaco grave, derivará de inmediato a tu hijo al cardiólogo pediátrico para que realice el diagnóstico oportuno.

 

Dermatitis del pañal.

 

La dermatitis del pañal es una de las dolencias más comunes en los bebés. Produce irritación en la piel, enrojecimiento, descamación y escozor en el culito, los genitales y las ingles. Se produce como consecuencia de mantener mucho tiempo el pañal sucio. La orina y las heces son un caldo de cultivo para los hongos y el roce con el pañal favorece la irritación. Para aliviarlo cambia el pañal tan pronto notes que tu bebé lo ha ensuciado. Procura no ajustarle demasiado fuerte el pañal al ponérselo. Limpia la zona con agua tibia y con jabón neutro. Pregunta a tu farmacéutico por cremas específicas con óxido de zinc para el cuidado de la dermatitis del pañal, él sabrá orientarte.

 

Visitas al médico y vacunas

 

Tu bebé necesita un seguimiento médico constante para garantizar un óptimo desarrollo y un adecuado estado de salud. La primera revisión se la realizan nada más nacer, es el test de Apgar, con el que se comprueba que todo está en orden. A los doce días acudirás por primera vez al pediatra para que le haga un examen completo. Si todo va bien, ya no volverás al médico hasta los dos meses. La siguiente vista al pediatra será a los ocho meses, poco antes de los dos años y después de los tres.

 

Además, necesitará que se le administren una serie de vacunas para evitar la aparición de ciertas enfermedades. La vacuna de la hepatitis B se la administrarán al nacer, a los dos, cuatro y seis meses. La vacuna contra la difteria, tétanos y tos ferina y las vacunas contra la polio, el H. Influenza b (Hib) y el meningococo C, se las administrarán a los dos meses, a los cuatro y a los seis. La del neumococo y el rotavirus se las administrarán a los dos, cuatro y seis meses. Consulta con tu médico cualquier duda que pueda surgirte al respecto, así estarás mucho más tranquila.

 

Como norma general, aplaza una vacuna si tu hijo se encuentra mal o tiene fiebre. Comunica a tu médico cualquier otro síntoma que hayas observado en el bebé como convulsiones o una reacción alérgica a alimentos o vacunas anteriores.

 

Como te sientes…

 

En esta etapa te sentirás mucho más nerviosa, incluso puede que llegues a experimentar altos niveles de ansiedad. Son muchas las cosas que hay que atender que reclaman un tiempo, una dedicación y un esfuerzo por tu parte. Y por supuesto, tú quieres abarcarlo todo.

 

Tu nivel de exigencia está por las nubes. No te permites descansar, no te consientes un fallo y a veces, hasta rechazas la ayuda de otros porque piensas que nadie lo hará tan bien como tú. Cada vez te sientes más cansada e irritada y eso te trae problemas con tu pareja que no entiende qué te está pasando. Para colmo, ya te ha preguntado cuándo retomaréis vuestras relaciones sexuales, y tú aún no te sientes preparada para ello. No te alarmes, pero ponle solución antes de que llegue a más, pues la consecuencia inmediata será un sentimiento de soledad afectiva y de incomprensión total: “nadie me entiende”, “nadie me ayuda”,”todos me exigen”, “todo lo tengo que hacer yo”.

Mi consejo como psicóloga

 

Tienes que relajarte, descansar y dedicarte tiempo sólo a ti para ver las cosas con distancia. Sé realista y párate a pensar un poco. Por mucho que te empeñes, no puedes abarcarlo todo. Es imposible, te guste o no. No puedes ser perfecta por mucho que quieras. Nadie lo es, te lo aseguro porque la perfección no existe. Somos humanos y todos cometemos errores. No puedes pretender no equivocarte y que todo esté impecable sin pagar un altísimo coste emocional por ello. Cuanto antes te lo permitas, mejor para todos.

 

Además, ten en cuenta que si mantienes un alto nivel de ansiedad estarás perjudicando al bebé. Tu hijo nota cualquier cambio emocional que tengas y si estás inquieta, él se mostrará intranquilo e inseguro. Llorará más, tendrá más dificultades para comer, dormir y quedarse solo.

 

Habla con tu pareja. Es probable que él también se sienta desubicado, abandonado e incluso un poco inútil si pretendes hacerlo todo tú, y por eso, reclame un encuentro íntimo contigo como forma de obtener un poco de tu atención. Exprésale con franqueza cómo te sientes. Si no deseas aún mantener relaciones sexuales, díselo con calma. No pasa nada. Muchas mujeres tardan muchos meses en recuperar las ganas. Es normal después de todo lo que has vivido y de los cambios que ha experimentado tu cuerpo. En cambio, proponle mayores caricias y expresiones de afecto para sentiros más conectados entre vosotros. Piensa que para él también es una etapa llena de cambios y tenéis que apoyaros mutuamente para afrontarla con éxito. Paciencia, todo pasa.

Laura García Agustín

Psicóloga Clínica , Clavesalud Consulting

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