TU HIJO La mejor Guía Práctica / De los doce a los dieciocho meses

En esta etapa se va moldeando su personalidad. Su crecimiento continúa pero ahora a un ritmo más lento. Su sentimiento de seguridad se afianza y se sentirá más autónomo e independiente. Es la etapa en la que más necesitará tu estimulación constante y tu aliento para que se atreva a probar y a arriesgar. Tendrás que afianzar los límites y la disciplina que ya iniciaste en el período anterior.

Desarrollo psicomotor

A partir de los trece meses tu hijo camina sin ayuda, aunque al principio aún se siente algo inseguro. Sin embargo, las escaleras las subirá a gatas hasta los dieciocho meses, momento en el que quizá se atreva a subirlas como los adultos. Disfruta cogiendo objetos durante la marcha, incluso uno en cada mano, que va soltando según descubre otros. Agarra lápices y escribe garabatos pero aún con demasiada fuerza, disfruta pasando las hojas de los libros y le gusta señalar lo que le llama la atención o lo que quiere.

Te entiende mejor y es capaz de seguir instrucciones sencillas. Es el momento de enseñarle a ser amable, pedir las cosas por favor y dar las gracias. Su vocabulario tiene ya entre ocho y veinte palabras que se pueden entender con claridad. En este período se desarrolla su memoria, por lo que ya recuerda las cosas que hizo el día anterior, es bueno que tú le hables de eso. Sabe diferenciar los conceptos “ahora” y “después”, pero no será hasta los dieciocho meses cuando realmente aprenda el significado del tiempo.

Desarrollo afectivo

Esta es una etapa llena de cabezonería y egocentrismo. No dudes que si quiere hacer algo se obstinará en realizarlo poniendo a prueba tu paciencia. Es normal, sólo está midiendo sus límites. Ahora se siente más autónomo y simplemente quiere hacer las cosas a su manera. Tarda más tiempo en comer y quiere hacerlo totalmente solo; pretende vestirse sin ayuda, elegir lo que ponerse y si te descuidas, se quita la ropa. Él sabe que todo gira a su alrededor por lo que querrá utilizarlo y captar tu atención todo el tiempo, por lo que debes enseñarle a esperar, bastará con que le digas: “ahora no”.

Le encanta que le leas cuentos con imágenes que él pueda identificar. Disfruta con el contacto físico y cada vez imita más expresiones faciales de los adultos. Reproduce muchos sonidos y palabras. Es capaz de construir alguna frase sencilla. Cuanto más le hables tú, mejor lo hará él.

Cuidados básicos: comida y sueño

 

Comida

En este período tu hijo ya tiene que tener una dieta completa y equilibrada basada en el consumo de alimentos frescos (carne, pescado, huevos), frutas, verduras y lácteos. Esto supone que tiene que probar diferentes alimentos y texturas. Si se resiste con algún alimento, no cometas el error de eliminarlo de su dieta para conseguir que coma; retíralo unos días y después, vuelve a introducirlo en pequeñas cantidades combinándolo con otros que le gusten más.

Es el momento de potenciar la masticación. Corta la comida en trocitos pequeños que él pueda masticar sin dificultad y sin atragantarse. Déjale que coja la comida con las manos y que coma solo, aunque también has de enseñarle a usar los cubiertos, pero sin exigencias desmedidas. Todavía es muy pequeño y está aprendiendo a hacerlo. Así que, ten paciencia, tendrá que mancharse muchas veces antes de hacerlo bien.

No te angusties porque en esta etapa coma menos. Es normal. Ahora está probando nuevos alimentos y hasta que se acostumbre a los sabores y texturas, le costará más comer. Prueba a darle menos cantidad pero más veces al día. En lugar de hacer tres comidas, haz cinco. Así te sentirás más tranquila y él se acostumbrará mejor.

 

Sueño

En esta etapa tu hijo sigue necesitando muchas horas de sueño, pero dejará de utilizar la siesta de la mañana y dormirá más en la de la tarde.  A medida que se incrementa su actividad física y mental, también se irá reduciendo el tiempo de esta siesta, por lo que necesitará acostarse más temprano por la noche. Como norma general, un niño de esta edad no debería acostarse más tarde de las nueve de la noche.

Hábitos de conducta y juego

Enseñarle a obedecer

La autoridad es necesaria para que tu hijo aprenda dónde están los límites y lo que se espera de él, pero no está reñida con el cariño. Has de ser firme pero sin pasarte, para ello tienes que dejar claro que lo que repruebas es el comportamiento, no al niño. Tu hijo tiene que percibir en todo momento que le quieres aunque le prohíbas algo o repruebes su conducta.

Las primeras órdenes deben ir encaminadas a garantizar su seguridad, ya que cada día aumenta su independencia y por tanto los riesgos a los que se expone. Por eso has de mantenerte firme y decidida en su cumplimiento. A esta edad, tratará de salirse con la suya muchas veces y como es tan pequeño es fácil que te dejes convencer. Si lo haces, estarás perjudicando enormemente a tu hijo que ya no sabrá a qué atenerse cuando le des una orden y aprenderá a desafiarte.

Si hace algo que no te gusta, retírale de la situación con calma y llévale a otro lugar donde no pueda coger ni tirar nada. Esta técnica se llama tiempo fuera y es muy útil. Un parque infantil totalmente vacío, servirá. Déjale allí un par de minutos a él solo, sin prestarle atención, luego vuelve a por él como si no hubiese pasado nada e introduce otra actividad. Se trata de que aprenda que no te ha gustado lo que ha hecho, retirando la atención del incidente. Pero no te excedas con el tiempo, tu hijo no debe sentirse abandonado.

Nunca insultes, grites o pegues a tu hijo. No es eficaz ni necesario. Con ello sólo conseguirás que sienta una gran frustración y resentimiento. Además, luego tú te sentirás culpable por hacerlo.

Juego

Las posibilidades se multiplican, por tanto, amplía su universo de juguetes. Permítele que explore a su antojo y que juegue como quiera. Está desarrollando su imaginación, su creatividad y su capacidad para resolver problemas.

Déjale que juegue solo pero también ve proponiéndole jugar con otros niños, aunque has de ser consciente de que no siempre querrá hacerlo. Aún no está en esa etapa en la que le gusta compartir sus cosas. Ten paciencia, no le regañes por ello ni le obligues a dejar sus juguetes a otros. Es mejor que juegue al lado de otro niño pero cada uno con lo suyo, que acabe peleándose por algo común.

Es el momento de los juguetes con ruedas que pueda empujar y arrastrar. De los juegos con piezas para encajar, rompecabezas sencillos, cubiletes e instrumentos musicales de juguete. Ir al parque, jugar con la arena y con la pelota le entusiasmará. Los muñecos para el baño blanditos que pueda sumergir le encantarán y si suenan, mucho más.

 

 

Asuntos de Salud

Las alergias

Muchas de las alergias de los seres humanos se desarrollan en la primera infancia. Se producen cuando el organismo detecta algo que podría resultar nocivo. Los síntomas más comunes son eczemas, salpullido, problemas digestivos o respiratorios. Los alérgenos más comunes son el polvo, el polen, la leche de vaca, los huevos y el gluten.

Para prevenirlas evita que tu hijo esté en contacto con los alérgenos que las causan. Si ventilas bien la casa, pasas el aspirador en lugar de barrer y cambias sus sábanas con frecuencia, será menos probable que le afecte el polvo. Con otros, como la leche de vaca, has de ir probando la reacción del niño al introducirlo como alimento. Si se producen diarreas, vómitos o salpullido, elimínalo inmediatamente de su dieta. Lo mismo ocurre con los huevos. Los médicos recomiendan no administrar al bebé claras de huevo durante su primer año precisamente para evitar alergias.

El gluten se encuentra en el centeno, el trigo, la cebada y la avena y por supuesto, en los alimentos que contienen estos cereales. La enfermad celíaca o intolerancia al gluten, afecta a 1 de cada 2000 niños. La diarrea y el estómago hinchado es el síntoma más común. Consulta con tu médico al menor indicio. Pero no te angusties, en tu farmacia encontrarás una amplia variedad de alimentos aptos para celíacos.

 

Visitas al médico y vacunas

En esta revisión es muy probable que el pediatra recomiende la prueba de la tuberculina (PPD) para detectar si tu hijo ha estado expuesto a la tuberculosis y le realice una análisis de sangre para descartar que tenga anemia.

En este trimestre también se le administrarán las segundas dosis de las vacunas que ya le pusieron antes de los seis meses. La vacuna contra la difteria, tétanos y tos ferina y las vacunas contra la polio y el H. Influenza b (Hib), el meningococo, el neumococo, la gripe y la hepatitis A, se las pondrán entre los 12 y 18 meses. De estas tres últimas, le administrarán otra dosis a partir de los 3 años. Las vacunas contra el sarampión, rubéola, parotiditis y varicela, se las administrarán entre los 12-15 meses y después del tercer año.

Como te sientes…

En esta etapa puedes sentir un creciente deseo de sobreprotección. Cada vez eres más consciente de que tu hijo es más independiente y quiere explorarlo todo, por lo que aumenta tu nivel de preocupación acerca de los potenciales peligros a los que deberá hacer frente.

Sé que sientes la necesidad de evitar su sufrimiento. Quizá de darle todo el afecto que a ti te faltó. Eso es estupendo. Pero sobreprotegerle, no es la manera. Si quieres a tu hijo, tienes que enseñarle a ser emocionalmente resistente y a sentirse seguro. Tienes que dejarle que pruebe y que se equivoque todas las veces que sean necesarias.

Es cierto que una de las responsabilidades más importantes de los padres es velar por la seguridad de sus hijos, pero un exceso de protección será tan pernicioso como un abandono total. La sobreprotección crea niños débiles y emocionalmente dependientes, al impedir que se enfrenten por sí mismos a las dificultades lógicas de su desarrollo. Fomenta sus miedos, su inseguridad y merma su autoestima. Dificulta el aprendizaje de resolución de problemas y de toma de decisiones.

Mi consejo como psicóloga

 Aunque al principio te cueste, has de aprender a distanciarte un poco de él, a mantenerte en un discreto segundo plano. A vigilar sin que se note. Aunque aún sea muy pequeño, tu hijo es mucho más fuerte de lo que parece y tiene muchos más recursos de los que crees, sólo tienes que dejar que los desarrolle adecuadamente.

Tú eres su referente, su figura de seguridad, por eso, si tú haces las cosas por él, ya no querrá hacerlas solo. Tienes que enseñarle a probar y tienes que permitirle que se equivoque. No pasa nada. Eso le ayudará a superarse a sí mismo. Aliéntale para que siga intentándolo: “muy bien, vamos sigue…” y dile que estás muy orgullosa de él cuando lo hace. Será la mejor manera de que tu hijo crezca sano y feliz.

LAURA GARCÍA AGUSTIN

Psicóloga clínica, Centro Laura García Agustín

Direcciones útiles

Seguridad Social

www.seg-social.es

Ministerio de Sanidad y Consumo

www.msc.es

Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales

www.mtas.es

 Observatorio de Salud y Mujer

www.obsym.org

 Instituto de la Mujer

900 19 10 10

 Asociación Española de Pediatría

www.aeped.es

Asociación Española de Masaje Infantil

www.masajeinfantilaemi.org

 Federación española de Familias Numerosas

www.familiasnumerosas.org

 UNICEF

www.unicef.es

 Emergencias

112/061

Cruz Roja

902 222 292

TU HIJO La mejor Guía Práctica /de 12 a 18 meses de vida
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